Una idea prestada de la clínica
La psicología clínica profunda parte de una premisa: el síntoma nunca es el problema, sino su representación. Lo que se ve —el malestar— apunta a un conflicto estructural que casi siempre está en otro lugar.
La misma lógica, a escala de organización
Llevada al terreno laboral, esa premisa se vuelve tan incómoda como útil: una organización también tiene síntomas —rotación, burnout, ausentismo— que se atacan una y otra vez sin resultado, porque la causa está en otro lado.
Un programa contra el burnout, y las preguntas que nadie hacía
El punto de quiebre llegó con un encargo aparentemente simple: diseñar un programa para disminuir el burnout en un ente público. Antes de proponer soluciones, había que responder lo que casi nadie preguntaba: ¿hay diagnóstico? ¿qué lo está causando? ¿hacia dónde apunta la intervención?
La respuesta exigió diagnosticar de verdad —baterías psicosociales y clínicas en toda la organización— antes de actuar. El resultado fue un plan específico, no genérico, dirigido a la raíz.
Más de 2,000 personas y una sola oportunidad
Después vino el caso que lo definió todo: aplicar la NOM-035 a una población de más de dos mil personas, bajo una premisa que no dejaba margen: «tenemos una sola bala».
Una sola oportunidad de intervenir bien. Encontrar el punto exacto exigió apoyarse en la estadística inferencial para no fallar el tiro.
No una bala: dos palancas, y defendibles
El análisis no llevó a quince acciones, sino a dos palancas —las que de verdad movían el sistema— en un programa que se sostenía ante la inspección de la STPS. Esa es la lección que hoy es Nexo: no hay que hacer mucho; hay que estudiar bien a la población, escucharla, e ir más allá del síntoma hasta encontrar lo que realmente la mueve.
Psicología profunda y rigor estadístico, juntos, para encontrar algo muy concreto: las pocas palancas que mueven el resto.